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lunes, septiembre 08, 2014

La confianza, ¿pero eso qué es?


Óleo de Marc Torne
La confianza consiste en depositar en la conducta del otro una expectativa que creemos que no va frustrar. Se trata de un ejercicio anticipatorio en el que presuponemos un curso de acción en otra persona congruente con su discurso y sus hechos. Es una cuestión de creencia, de fe laica, de tener la seguridad de que lo que va a acontecer después en el comportamiento del otro será más o menos parecido a lo que hemos imaginado antes. Cursa con la esperanza, con el deseo de que lo que ocurra luego reproduzca fuera de nuestra cabeza lo que estamos ficcionando dentro de ella ahora. La confianza dialoga con el porvenir permanentemente, porque aquello en lo que confiamos del otro siempre se empadrona en el futuro. Muchas veces utilizamos una de las acepciones de la palabra confianza en contextos en los que sin embargo está erróneamente empleada. En su sentido más prístino, para que haya confianza entre dos o más individuos han de concurrir simultáneamente varios elementos: que una persona se relacione con otra y esa relación esté apoyada en el trasvase de información relevante, que se produzca una actividad vinculante que conlleve un riesgo, y que la conducta de una de las partes escape al control de la otra pero le impacte directamente. Si no se dan estas variables, en una relación con los demás habrá otras cosas, pero no confianza. No al menos como expectativa firme que inflige pérdidas o daño en caso de quebrarse.